Las fuerzas del bien se despiertan con total expresión en los momentos más difíciles, con sus semillas más potentes, para refortalecer lo absolutamente necesario y continuar con la posibilidad de ayudar a mejorar lo que hemos llegado a ser.
Siempre me he preguntado por qué las situaciones difíciles o extremas despiertan en unas personas un impulso de bondad y en otras un impulso mezquino y de maldad. Posiblemente llevemos en nuestro interior antiguas semillas que brotan en determinadas ocasiones y revelan de qué clase son.
Siempre me he preguntado por qué las situaciones difíciles o extremas despiertan en unas personas un impulso de bondad y en otras un impulso mezquino y de maldad. Posiblemente llevemos en nuestro interior antiguas semillas que brotan en determinadas ocasiones y revelan de qué clase son.
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